Campo laboral

ÁREAS INSTITUCIONALES

En términos generales, se podría dividir el mercado laboral para Licenciados(as) en Sociología y Sociólogos(as) profesionales entre organizaciones correspondientes a las siguientes tres grandes áreas institucionales:

Organizaciones que realizan tareas conectadas a la función pública y dependientes 

directa o indirectamente al aparato del Estado. Se supone que estas   organizaciones tienen por propósito contribuir a lo que entendemos por el “bienestar común”, 

diseñando e implementando las políticas públicas;

Organizaciones del mundo privado, reguladas por las “leyes del mercado”, tales como empresas de negocios, de publicidad y marketing u otras a través de las cuales tiene lugar parte mayoritaria de la reproducción económico-social del sistema capitalista vigente;

Organizaciones de la Sociedad Civil o del Tercer Sector, ONGs, Corporaciones y Fundaciones sin fines de lucro, Centros independientes de investigación, Universidades, instituciones educativas, de defensa de los Derechos Humanos, de beneficencia o caridad, etc.

ORGANIZACIONES QUE REALIZAN TAREAS CONECTADAS A LA FUNCIÓN PÚBLICA Y DEPENDIENTES DIRECTA O INDIRECTAMENTE DEL APARATO DEL ESTADO

Respecto de la primera área institucional, las actividades, funciones y tareas del (de la) Sociólogo(a) apuntan, entre otras labores, a realizar diagnósticos o evaluaciones de la efectividad y desempeño de las mismas organizaciones a que pertenecen y/o de sus respectivos entornos o  medio ambientes. Es frecuente que se contrate a Sociólogos(as) para formar parte de equipos interdisciplinarios encargados de diseñar, ejecutar y evaluar programas sociales de diversa índole en determinados sectores de la sociedad. Así, se ponen en ejercicio las competencias de los(as) Sociólogos(as) en materias del análisis organizacional y metodologías de intervención e investigación acción para planificar e implementar el cambio de los micro-sistemas bajo observación. Estas mismas actividades son aplicables al examen de comunidades o sectores sociales específicos. Cobra importancia en este sentido, la formación de competencias investigativas con un fuerte dominio en las metodologías cuali y cuantitativas.

En estos espacios públicos, como es el caso de Municipalidades, hay algunos(as) Sociólogos(as)  que se dedican a estudiar determinados sectores de la población que están adscritos a algún programa de asistencia, de capacitación o de intervención participativa, como por ejemplo “los sin techo”, los que viven en tomas de terreno o campamentos. Se trata de estudios situados en la esfera de lo urbano y que analizan los problemas derivados de las distintas modalidades de asentamiento humano en ciudades o barrios del país. Estos especialistas   investigan, entre otros aspectos, las relaciones de la población con el equipamiento comunitario del espacio público, con la conectividad entre las áreas urbanas y los frecuentes casos de segregación de algunos sectores de la población con la formación de verdaderos “ghettos” en la ciudad, como es el caso de la reciente edificación en altura en la comuna de Estación Central. Lo mismo vale para el análisis de grupos o comunidades que viven en situación de hacinamiento como los migrantes en algunas comunas de Santiago y en ciudades de regiones, como son los casos de Antofagasta o Coquimbo, o como también aquellos que son perjudicados por la segregación urbana, en el marco de la coexistencia de barrios y comunas acomodadas con otras que exhiben una evidente precariedad.

También puede tratarse de las percepciones de la población respecto de las políticas públicas y sus diversas formas de implementación. Aquí importan los trabajos sociológicos elaborados en Municipalidades respecto de la participación ciudadana en el diseño de dichas políticas públicas. Un problema detectado por los(as)  Sociólogos(as) es que en distintos programas de este tipo está prevista la participación de la comunidad, pero que en el diseño de las formas participativas hay deficiencias que dificultan que la voz de ella sea escuchada por las autoridades. Esto conduce a que varias políticas sectoriales terminen siendo auto-referenciales y solamente manifiesten el parecer de los expertos en vez de la opinión de los eventuales beneficiarios. Esto se ha puesto en evidencia en áreas claves como la Salud y la Educación, en las que se han incubado considerables malestares y conflictos.

Hay organizaciones que emplean Sociólogos(as) que tienen la capacidad de unir sus competencias profesionales en materia de las herramientas estadísticas y metodológico-técnicas  en la que tienen dominio con sus capacidades de conocer y actuar en el estudio de las poblaciones humanas. Un ejemplo de ello es la presencia de Sociólogos(as), inclusive de egresados de nuestra Escuela, en el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), especialmente en el área de estudios de la organización. 

Existen también Sociólogos(as) que cumplen tareas de importancia en el estudio y tratamiento de temas como la niñez y la juventud. Recuérdese al respecto los problemas asociados a la problemática del Servicio Nacional de Menores (SENAME) que ha sido importante tema de la agenda pública en el país. Importa destacar aquí que esta es una de las líneas de investigación de nuestra Escuela, área de trabajo de algunas Tesis de Grado y espacio de Práctica Profesional de nuestros(as) estudiantes.

En el mismo sentido, los(as) Sociólogos(as) abordan otros temas relacionados con familias vulnerables o en “situación irregular” y aquellos relativos a la desigualdad de Género en sus múltiples manifestaciones e implicancias. Respecto de la desigualdad, no puede quedar afuera del análisis la diversidad cultural en términos del estudio de las minorías étnicas, nacionales, regionales o de otra índole. En este terreno, hay organizaciones del Estado como la CONADI y el FOSIS que emplean Sociólogos(as) y otros especialistas de las Ciencias Sociales para implementar sus programas.

Una condición importante de la inserción de los(as) Sociólogos(as) en el aparato del Estado consiste en que en las bases para postular a cargos de planta o a programas específicos desarrollados bajo su patrocinio y dependencia, cuando corresponde, figura que se debe tener el Título profesional o la Licenciatura en Sociología. 

Esto garantiza la inclusión de nuestros profesionales en equipos de trabajo en organizaciones fiscales y revela el posicionamiento alcanzado por los(as) Sociólogos(as) en nuestro país.

Por otra parte, es sabido que Chile exhibe una vergonzante tasa de inequidad en la cual la de Género es una de sus más severas manifestaciones. Así, se está investigando acerca de la cultura y las actitudes patriarcales, machistas y anti-feministas, asimismo como se realiza el análisis de la irrupción reciente de un movimiento feminista que ha mostrado un alto nivel de compromiso con su causa. Estos temas conforman también una de las líneas de investigación de la Escuela de Sociología, la que ya cuenta con publicaciones al respeto. Interesa poner de relieve que el Estado también ha mostrado su preocupación por este tema con la creación del Ministerio de la Mujer y que en la Sociedad Civil hay centros de estudio que investigan sus problemas. En muchos de ellos los(as) Sociólogos(as) han encontrado espacios de desempeño laboral.

Otra línea de trabajo del (de la) Sociólogo(a) que merece destacarse es la Educación en todos sus niveles. En este campo de estudios, la interlocución entre Educadores, Sociólogos, Psicopedagogos y otros especialistas permite analizar los problemas que surgen de los desajustes provocados por los procesos de Reforma institucional (normativa) y organizacional (de los sistemas sociales) y sus consecuencias. A manera de ejemplo, ya se conocen las implicancias de las distintas fases de la Reforma Educacional y de las discusiones y conflictos asociados a ella. Los cambios demandados por el Movimiento Estudiantil por una educación gratuita, por el libre acceso a ella, por su calidad, por el carácter no-sexista de ella, por la tolerancia y la inclusión, junto con otras reivindicaciones han levantado objetivos distintos y muchas veces contrapuestos a los del reformismo oficialista. En nuestra Escuela hay una permanente preocupación por esta línea de investigación la que ya ha mostrado sus frutos en la producción de conocimiento por medio de la labor de docentes y estudiantes organizados en varios núcleos de investigación (denominados FIIC) que han dado lugar a diversas publicaciones. En el Ministerio de Educación se desempeñan Sociólogos(as) que continúan aportando al conocimiento de los problemas y temas recién mencionados.

De la misma manera, ahora en el área de la Salud, es necesario recordar las consecuencias de la promulgación de las cuatro leyes de la institucionalidad sanitaria que afectaron a las organizaciones del sector, sus estructuras y funcionamiento. Es también oportuno añadir que en los últimos años, se ha puesto en evidencia la importancia del segmento etáreo de la Tercera Edad, su volumen, su regulación y sus dificultades en el marco de un sistema previsional que ignora la dimensión ética de la equidad. En distintas organizaciones del sector salud, en lo que toca a la salud pública y la que se ocupa de las redes asistenciales, desde hace ya muchos años, se desempeñan Sociólogos(as), que dialogan con Médicos, Enfermeras, personal Paramédico, Administradores Públicos y otros especialistas.

Es de interés agregar que los(as) Sociólogos(as) no solamente investigan y diagnostican en estos sectores y temas, sino que a menudo forman parte de equipos interdisciplinarios que trabajan en asesorías o consultorías para proyectos sectoriales, regionales o municipales. Así, es común observar a Sociólogos (as) participando en equipos con diferentes especialistas tales como Psicólogos(as) organizacionales y comunitarios, Antropólogos(as), Educadores(as), Demógrafos(as), Trabajadores(as) Sociales, Especialistas en Estadística, Historiadores(as) y otros expertos de las Ciencias Sociales, hasta profesionales de otras áreas como Médicos, Arquitectos, Abogados e ingenieros entre otros, en programas especialmente dirigidos a planificar y ejecutar políticas públicas. Por estas razones es que una de las competencias básicas del (de la) Sociólogo(a) en la actualidad es la de saber trabajar en equipos interdisciplinarios.

ORGANIZACIONES DEL MUNDO PRIVADO, REGULADAS POR EL MERCADO, COMO EMPRESAS DE NEGOCIOS U OTRAS. 

Aunque este espacio del mercado laboral para Sociólogos(as) no es una opción intencionada en el marco de las sensibilidades sociales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, importa señalar que hay numerosos egresados de nuestra Escuela que se desempeñan como analistas de empresas y asesores de Departamentos de Recursos Humanos, de Planificación Estratégica y en el área comercial, especialmente como consultores(as) e investigadores(as) en estudios de mercado adscritos al área de Marketing y Publicidad de las organizaciones con fines de lucro. Se investiga acerca de los gustos y preferencias de diferentes segmentos de personas respecto de los productos y/o servicios ofrecidos por estas empresas al mercado. Aquí se indaga acerca de las percepciones de las personas, su evaluación de las empresas, de su reputación y posicionamiento, de sus políticas empresariales, de sus productos, sus precios, sus modalidades de distribución y como se comunica la oferta competitiva por medio de la Publicidad, el Merchandising y la Comunicación Corporativa como también acerca de los atributos de producto, servicio o de marca en un mercado determinado.  

En este sector suele exigirse contar con competencias en el campo de las metodologías cuantitativas, en la aplicación de encuestas y sondeos, de la construcción de índices y escalas de medición de actitudes, etc., lo cual no significa que en las otras áreas institucionales estas herramientas metodológico-técnicas no sean igualmente requeridas. De esta manera, algunos Sociólogos(as) contribuyen al desarrollo de sistemas de medición cuantitativa e la calidad de los recursos disponibles en las empresas, implementando las lógicas competitivas del sistema económico vigente.

Los(as) Sociólogos(as) también están en condiciones de realizar estudios tendientes a diagnosticar e implementar programas de intervención para el cambio o Desarrollo Organizacional en organismos del mundo privado. No cabe duda, sin embargo, que estas tecnologías participativas de intervención también han mostrado su efectividad en organizaciones del sector público o de la Sociedad Civil, en especial en aquellas que han estado adoptando modelos de gestión preferentemente usados en las empresas privadas con fines de lucro donde han probado ser exitosos. En nuestra Escuela de Sociología se ha estado desarrollando  con creciente interés una línea de trabajo facilitada por metodologías participativas y de Sociopraxis que se ha desplazado hacia la docencia de pre y postgrado (Magister en Sociología), la investigación y el vínculo internacional con el medio de especialistas extranjeros en estos temas.

Así, los(as) Sociólogos(as) no se limitan a pensar y diagnosticar las organizaciones, sino que adoptan el rol de facilitadores del proceso de cambio al activar a quienes contribuyen a elaborar los co-diagnósticos y hasta auto-diagnósticos y las acciones que se derivan de ellos para construir los espacios de cambio. Es decir, intervienen los sistemas sociales para alcanzar determinados objetivos que pueden ser: Aumentar la rentabilidad de la empresa privada con fines de lucro, mejorar el clima organizacional interno, cambiar un sistema de trabajo individual por un grupal o de equipo, disminuir el estrés laboral, el ausentismo, la deserción o la rotación de los empleados o trabajadores, desarrollar nuevos liderazgos, etc. Las acciones diseñadas para alcanzar todos estos resultados esperados en el campo privado, que propenden al aumento de la competitividad, pueden hacerse extensivas a la esfera de lo público, aunque, claro está, los objetivos son definitivamente diferentes.

En los últimos años, se ha abierto un importante espacio laboral adicional para Sociólogos(as) en el sector privado. Se trata de participar en el área de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) por medio del que la empresa “retribuye” a las comunidades organizadas de su entorno o a parte de ellas por los efectos colaterales del asentamiento en ese lugar y las consecuencias eventualmente negativas de su producción en materias ambientales o de otro tipo. Las empresas intentan así desarrollar una buena vinculación con su entorno inmediato. Los(as) Sociólogos(as) suelen contribuir en la planificación de esta vinculación y su implementación. Esta actividad cuenta con detractores y defensores. Los primeros ven en ella básicamente un “lavado de imagen” de la estrategia comunicativa de empresa y una expresión de un nefasto paternalismo colectivo, mientras que los segundos rescatan los mejoramientos ambientales o de mitigación que se pueden alcanzar por su implementación.

Sin embargo, más allá de las de las sensibilidades sociales de los(as) Sociólogos(as) formados(as) en la Escuela o de sus perspectivas políticas o doctrinarias, no es aconsejable ignorar a priori este u otro nicho de mercado laboral de carácter similar, sobre todo en la medida que a veces las coyunturas político-económicas producen una estrechez en el acceso al mercado y las oportunidades de conseguir un puesto de trabajo se puedan reducir.

ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL O DEL TERCER SECTOR, COMO ONGs, FUNDACIONES SIN FINES DE LUCRO, CENTROS DE INVSTIGACIÓN, UNIVERSIDADES, INSTITUCIONES EDUCATIVAS, SOCIEDADES DE BENEFICIENCIA, ETC.

La Sociedad Civil está conformada por una marcada heterogeneidad de organizaciones de los más variados orígenes. Incluso, hay quien ha sostenido que ella se define por defecto: Lo que no es el Estado, ni el Mercado es la Sociedad Civil.

La influencia de la hegemonía del Neoliberalismo instaurado por la Dictadura Cívico-Militar, ha producido, entre otras cosas, un desmontaje y reducción de las tareas y funciones del aparato del Estado. Muchas de estas tareas y funciones se han desplazado al área institucional de la Sociedad Civil y se llevan a cabo por sus organizaciones. Además, con la visión neoliberal, el Estado puede intervenir en un asunto económico solo cuando la iniciativa privada no puede hacerlo, o no tiene interés, más aun si la iniciativa privada se siente discriminada por una acción estatal, esta debe compensarla e incluso indemnizarla. Esta limitación, consagrada en la Constitución vigente, es uno de los principales obstáculos al cambio para alcanzar una total democracia en el país y una de las reivindicaciones básicas del estallido social de octubre de 2019. 

En este contexto, hay organizaciones (ONGs) en las que se ponen a prueba las destrezas investigativas para las cuales los(as) Sociólogos(as) han recibido un fuerte desarrollo de competencias. A veces estos profesionales forman parte de equipos interdisciplinarios de diagnóstico socio-político conocidos como “Think tanks” en Universidades o Centros de Estudio asociados a alguna línea doctrinaria, tales como Chile 21, Centro de Estudios Públicos u otros. En este mismo ambiente se desenvuelven Sociólogos(as) que forman parte de equipos de trabajo en partidos políticos. Algunas encuestas electorales son llevadas a cabo por Sociólogos(as) militantes de dichas colectividades. A propósito de esto último, hay varias ONGs (como también empresas consultoras) que se dedican a realizar estudios de imagen de candidatos o de partidos, de intención de voto en determinadas elecciones u otros requerimientos en que se necesita consultar un determinado segmento o sector social.

En esta misma línea, los(as) Sociólogos(as) en las ONGs y en Universidades, conscientes de la contingencia político-económica y social del momento, están estudiando y discutiendo  los temas de desigualdad social como causa que se encuentra a la base del profundo malestar que ha originado las masivas manifestaciones contra el sistema económico, político e ideológico vigente en el país. Para ello, entre otras cosas, están realizando análisis de coyuntura,  integrando los componentes de la estructura de las clases sociales y la estratificación social de la población y la actual conformación subjetiva de una “clase media” de nuevo cuño sumamente heterogénea, los poderes fácticos operantes en nuestro país, entre los que se destacan las Fuerzas Armadas, el empresariado  (en especial el que convoca a los grupos económicos monopolistas) o en general de la Gran Empresa, la “clase política”, los gremios, sindicatos y colegios profesionales, las Iglesias y el rol desempeñado por las movilizaciones sectoriales como aquellas en contra de las AFP, contra los Tags, las estudiantiles, entre otras. Por otra parte, se ha incluido en el diagnóstico parcial de este proceso el protagonismo de las generaciones emergentes, el despertar del Movimiento Feminista y el desarrollo de la conciencia ambiental, así como el tema del consumo y los grupos aspiracionales, temas estos últimos asociados a un creciente endeudamiento de la población. Llama particularmente la atención al respecto la transversalidad y heterogeneidad del movimiento, asimismo como su carencia perceptible de conducción y liderazgo en sus formas convencionales.

Se agrega a ello el análisis de las consecuencias psico-sociales que se encuentran a la base de las movilizaciones y protestas, tales como una toma de conciencia del abuso, de la arbitrariedad frente a los atropellos a la dignidad y vulneración de derechos humanos y civiles que se expresan en el profundo malestar, frustración, depresión, ansiedad y rabia, reacciones todas de las que hemos sido testigos recientemente al producirse el “estallido social” de octubre de 2019.

No es ajena a lo expuesto la importancia del análisis de la diversidad cultural desde la Sociedad Civil. Esto se puede ilustrar con tres ejemplos:  Los temas de Género, de los mapuche y de los inmigrantes recientes. Respecto de Género, en diversas universidades se están realizando estudios que indagan respecto de las inequidades en las relaciones hombre-mujer, que han ganado en visibilidad gracias a las movilizaciones del movimiento feminista (con todas sus variantes), en especial en ámbitos de la Educación Superior. En cuanto al tema mapuche,  la irrupción en la agenda pública de las movilizaciones y del uso de la violencia como arma reivindicativa ha obligado a Sociólogos (as) y Antropólogos(as) a venir al rescate de la verdad, que se ha ocultado debajo de una exposición tergiversada del Estado y de los medios de comunicación masiva, cuya propiedad está asociada a conocidos intereses empresariales nacionales e internacionales. Por último en este punto de la diversidad cultural, el tema de los inmigrantes recientes cobra especial relevancia en cuanto a las dificultades de adaptación y de integración instrumental de hombres y mujeres en los entornos sociales y laborales en que se desenvuelven, así como las relaciones entre ellos(as) y las comunidades locales que habitan en su entorno inmediato.

De lo dicho se desprende la posibilidad laboral del campo académico, en tareas de investigación, docencia y extensión o vinculación con el medio. En las Escuelas y Carreras de Sociología de Universidades sin fines de lucro, tienen posibilidades laborales quienes deciden seguir una carrera académica. El objetivo principal de quienes se deciden por esta opción es partir con el Bachillerato (cuando existe), la Licenciatura, el Magister para culminar los estudios con un Doctorado.

También en las últimas décadas comienza a crecer el número de consultoras de organizaciones en las que participan Sociólogos(as). Algunas de ellas se mueven en el marco de del Tercer Sector o de los organismos sin fines de lucro y otras abiertamente en el campo de las micro-empresas con fines de lucro. Es de destacar aquí la proliferación de micro-emprendimientos fundados por Sociólogos(as) o en los que hay profesionales de la disciplina formando parte de la gestión de las pequeñas organizaciones o cumpliendo contratos profesionales en ellas. Esto se condice con la tendencia al emprendimiento y a la innovación en lo que se refiere a “ser jefe de sí mismo”, es decir el auto-empleo y a la práctica del multi-empleo en la que los profesionales pueden desempeñarse en varios puestos de trabajo a tiempo parcial o por resultados. Se trata, así, de un recurso necesario de utilizar cuando se dan posibles contracciones del mercado laboral para nuestros colegas.

Finalmente, en nuestro recorrido es necesario incluir la posibilidad de trabajo de Sociólogos(as) en organizaciones internacionales como CEPAL, OIT y otras vinculadas o dependientes de Naciones Unidas. Un par de ejemplos de ello es la División de Asuntos Sociales de la CEPAL y FLACSO o CLACSO.